En los últimos años, los avances digitales tomaron gran protagonismo gracias a sus avances y funcionalidades. En muchos casos, dejaron de ser una utopía para brindarle respuesta concreta a distintos sectores de la sociedad. Así es el caso de Elisandro Santos, un joven de La Plata que creó un robot con Inteligencia Artificial para ser aplicado en pequeñas y grandes empresas. En diálogo con El Editor Platense, el especialista explicó su proyecto.
“En 2013 empiezo con todo lo que es marketing general. Después veo que la brecha y todo el mercado va para lo digital, por lo que en 2018 y 2019 me meto en todo este tema vinculado a criptomonedas, que es lo más común en los campos de la tecnología emergente”, señaló el platense.
Luego le siguió el Blockchain, metaverso, realidad aumentada, realidad virtual y por último, el auge del ChatGPT. “Comienzo a entender que eso es el futuro: la inteligencia artificial. Lo estudio de forma muy autodidacta porque actualmente estos campos son tan nuevos y cambiantes, por así decirlo, que no existen muchas carreras a fin. Por ende, la mayoría de lo que uno encuentra son recursos de otros países como Rusia, Estados Unidos, China”, completó Santos.
El robot con Inteligencia Artificial nace en Estados Unidos, precisamente en una compañía que se dedica hace más de dos décadas a vender colágeno. Se trata de un producto caro a comparación de otros en el mercado, por lo que Daniel, quien ya era su cliente, le planteó su problema relacionado a la venta por teléfono. “Es un caso emblemático porque se trata de una empresa super tradicional”, explicó Elisandro y agregó: “Él, una persona que está bastante alejado del nicho tecnológico, me dice 'yo necesito algo digital que resuelva, hable con la gente y poder sacarme digamos este problema'”.
De esta manera, el joven creó un sistema que permite hacer 1.000 llamadas en simultáneo con la voz del propio dueño. “Desde hace 20 años que va a Univisión, el canal de habla hispana más grande del país, donde hace los comerciales en el famoso ‘llame ya’. Sin embargo, el call center tenía varias falencias, las principales vinculadas al factor humano.
“Suele pasar que intentan vender un producto, no pueden y se van. Ahí perdés un montón de tiempo de formación, en un proceso en vano. A su vez, se le suma el mal trato que suelen tener los trabajadores por parte de los clientes. Si te dicen dos o tres cosas feas, ya te complicaron el día y las demás llamadas las haces con desgano”, manifestó.
Y continuó: “La venta del call center es complicada, más en su caso porque tiene un producto caro. Él vende un set de colágeno a 200 y pico de dólares cuando uno convencional lo conseguís a 30 o 40 dólares. Está bien, es un producto único, por eso la gente lo paga y tiene 22 años de vigencia”.
Siempre en el marco legal que permite la ley estadounidense, se cargan los datos de los clientes a una base. El sistema tiene la posibilidad de atender, sobre todo aquellas que surgen después de la aparición de Daniel en la televisión, y de llamar, que se encarga de ofrecer el artículo, tomar los datos de envío y cargar la información que el sector de despacho tendrá disponible.
“Con un plantel de 10 personas podían gestionar entre 3.500 a 4.500 llamadas mensuales. El sistema que desarrollamos tiene la capacidad de hacer mil llamadas en simultáneo significa que en media hora puede hacer lo que puede hacer un equipo humano en un mes”, sentenció.
Sin embargo, en contraposición a la premisa de que la inteligencia artificial viene a quitar puestos de trabajo, Santos explicó que el caso de Daniel muestra lo contrario: “Su negocio cambió. Ahora tiene que manejar un volumen más grande de venta, lo que implica más despacho y armado de producto. El personal que antes hacía llamadas, ahora fue reposicionado a otro sector. Incluso, se debió contratar a 4 personas más para el equipo porque se incrementó la cantidad de paquetería”.
En la misma sintonía, reflexionó: “Tiene un punto muy bueno, dimite un poco el concepto social de que la inteligencia artificial viene a quitar trabajo. En algunos sectores es un caso real, pero en otros campos, sucede al revés. Es generar empleo genuino. En paralelo, su ecosistema se beneficia porque el laboratorio que antes le compraba mil productos al mes, ahora tiene que comprarle entre 15 mil y 20 mil”.
En el caso de los clientes, quienes muchas veces suelen molestarse por el uso de máquinas o robots, Elisandro explicó que la diferencia está en cómo se entrena al sistema. La mayoría de los casos, los compradores suelen encontrarse en un callejón sin salida que no brinda respuestas. “Ese es el punto de quiebre. Vos podés tener un sistema de inteligencia artificial que funcione perfecto, pero si no lo entrenás, no da soluciones, no sirve. Tenés que nutrirlo con todo, de la A a la Z. ¿Cómo funciona? ¿Qué pasa si el producto viene mal? ¿Qué pasa si viene roto?”, desarrolló.
Sobre sus deseos de cara a los próximos años en materia de tecnología, Santos contó que forma parte de una ONG que tiene un proyecto vinculado a la formación en los campos emergentes llamado “Programo mi futuro” donde ya formó a más de 7.000 jóvenes a partir de las necesidades puntuales que tienen en sus negocios. “Cuando arranqué, fue un un momento en el cual vos no podías exportar servicios, lo digital estaba muy complicado, no tenías grandes cursos o formaciones, no tenías personas que te den una mano”, recordó.
“Mi deseo siempre fue que esto cambie, que Argentina sea un referente internacional en el campo tecnológico porque es uno de los principales países exportadores de programadores del mundo. Tenemos al personal que es lo más importante. Nos destacamos por la cantidad y por la calidad de los desarrolladores. Mi forma de aportar es que nadie tenga que arrancar en las condiciones que yo me inicié”, señaló el platense.